8/03/2015

LA METÁFORA Por: Vicente Gerbasi





LA METÁFORA

Por: Vicente Gerbasi (poeta venezolano)
 
 
Para el poeta la metáfora es el medio por el cual le es permitido erigirse en mago, en creador. La metáfora eleva la palabra a una dimensión feérica. Por ellas las percepciones, las vivencias, los objetos se transmutan en representaciones animadas. La metáfora es un juego mediante el cual el espíritu realiza su secreto y sagrado anhelo de transformar y crear. Una bella metáfora es un milagro, y viceversa.
 
Nuestro gran poeta Andrés Eloy Blanco nos decía en cierta ocasión que Cristo, al multiplicar los panes, había hecho una metáfora. En el campo de la ciencia también parece una metáfora. El hombre ha logrado transformar la energía en luz eléctrica, en maravillosos avisos luminoso que transforman las noches de las urbes en alucinantes movimientos de colores siderales. Ha captado las ondas hertzianas para traernos a un apacible rincón de nuestras casas los sonidos y las imágenes de países lejanos. Ha desintegrar el átomo para ponerlo al servicio de la muerte o del progreso. Cuando un poeta logra una metáfora, multiplica, desintegra una serie de elementos y los reintegra en un mágico movimiento del lenguaje, en el que intervienen el color, la forma, la música, formando una unidad imprevista. La metáfora, que está formada con elementos de la naturaleza, con vivencias que la naturaleza y la existencia le han ofrecido al poeta, no copia la naturaleza. Es diferente a ella porque la recrea. Si el lenguaje es el don primordial que el hombre ha heredado como la más alta forma de la superación de la naturaleza, la metáfora es la más alta forma de superación del lenguaje, es por ella que el poeta logra poner en juego su mundo vivencial y representar la naturaleza en una dimensión de encantamiento. La metáfora que siempre se abre y se cierra a manera de arco, diríamos de arcoiris, aparece siempre con su propia atmósfera enigmática, por eso ha de prescindir del lenguaje lógico, sus matizaciones, ya sean de color, de forma, de sonido, han de ser expresadas con palabras que escapan a la lógica corriente. La metáfora es una invención, una creación que posee su propia lógica. Huizinga, en su obra Homo Ludens, nos dice: "lo lírico se halla lo más distante de lo lógico y lo más cercano de la danza y lo musical. El lenguaje de la especulación mística, el oráculo y de la hechicería, es lírico. En estas formas experimenta el poeta con mayor fuerza la sensación de una inspiración que le viene de fuera. Es cuando está más cerca de la sabiduría suprema, pero también de la insensatez” , Emile Faguet habla una vez del granito de sinrazón que necesita la moderna lírica. Pero esto no se aplica solamente a la lírica moderna, sino que constituye la esencia de la lírica al moverse fuera de los vínculos del entendimiento lógico. Un rasgo fundamental de la figuración lírica es que propende a la exageración desatinada. La poesía tiene que ser exorbitante. Las fantasías de  los enigmas cosmogónicos y místico del Rig-Veda y el lenguaje figurado de Shakespeare, que había recorrido todos los caminos de la tradición clásica y de la alegoría, y había conservado, sin embargo, el ímpetu del vate arcaico, coinciden en imágenes locamente atrevidas. "La metáfora aparece en un momento de creación, o de lo que se ha llamado tradicionalmente inspiración, es decir, en un momento de embriaguez del alma, de locura, en esa sucesión de "instantes" en la que le es permitido al poeta manejar la alquimia del lenguaje. Así como el pintor descompone en la paleta colores para dar las pinceladas que habrán de constituir la armonía, la melodía, el contrapunto de su obra, así el poeta, mediante la metáfora, descompone los elementos para constituir la unidad creadora del poema. La metáfora, dentro del poema, es como una sucesión de relámpagos que ilumina un mundo nocturno.


 
(Revista Poesía. Caracas. Nro.  62-63. Julio-Octubre 1984. Págs. 78-79)

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