2/26/2017

PRIMER SEMESTRE: LECTURAS DE ALTO CULTO

ESTÁN ABIERTAS LAS INSCRIPCIONES PARA ASISTIR A LAS TERTULIAS POÉTICAS DEL TALLER MECA QUE SESIONA EN EL PALACIO DE LA CULTURA ( AL FRENTE DEL HOTEL NUTIBARA ) TODOS LOS MARTES DE 3 A 5 DE LA TARDE. ESTE PRIMER SEMESTRE CON LA LECTURA DE CUATRO LIBROS DE CULTO: 

EL CALIMA Y DIMNA, 
EL TAO TE KING, 
EL POPOL VUU  
EL BHAGAVAD GITA. 

APARTE DEL EJERCICIO PERMANENTE DE LA ESCRITURA POÉTICA Y NARRATIVA..

 CUOTA MENSUAL $25.000-


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12/19/2016

KAFKA: RESIGNACIÓN, PACIENCIA Y AGONÍA.

Reiner Stach: "El fracaso hundió a Kafka"

Reiner Stach pasó 18 años reconstruyendo el puzzle que constituía hasta la fecha la personalidad de uno de los autores más brillantes y a la vez más dolorosamente crípticos del siglo XX, y el resultado es Kafka (Acantilado), una biografía que se lee como un tratado decidido a despejar todas las incógnitas de un hombre que lo dejó todo por la literatura y sintió que nunca había estado a la altura.

LAURA FERNÁNDEZ 



La vida de Franz Kafka, funcionario de seguros y escritor judío de Praga, duró 40 años y 11 meses. Aparte de sus estancias en Alemania -sobre todo, viajes de fin de semana-, Kafka pasó 45 días en el extranjero. Conoció Berlín, Múnich, Zúrich, París, Milán, Venecia, Verona, Viena y Budapest. Vio el mar tres veces. Fue testigo de una guerra mundial. Y nunca se casó, aunque estuvo prometido tres veces: dos con la empleada berlinesa Felice Bauer, una con la secretaria praguense Julie Wohryzek. Como escritor, Franz Kafka dejó unos 40 textos completos en prosa. En total, unas 350 páginas que él consideró 'definitivas'. El resto, unas 3.400, no lo eran. Eran diarios, fragmentos, y tres novelas incompletas. Según lo que dejó escrito en su testamento, su amigo Max Brod, que, por momentos, envidió terriblemente el talento de Kafka, debía quemarlas, deshacerse de ellas. Pero Max desobedeció, y las salvó, no una, sino dos veces. "Las salvó no quemándolas", dice Reiner Stach, el hombre que ha dedicado 18 años a reconstruir hasta el último de los pasos que dio el autor de La metamorfosis, "y las salvó sacándolas de Praga cuando llegaron los nazis", añade.

Recuerda Stach que en 1938, ante la llegada de los nazis a Checoslovaquia, Brod hizo las maletas y se fue. "Sólo pudo llevarse dos maletas y, pese a ello, no renunció a llevarse los manuscritos", asegura el biógrafo que en la monumentalKafka -la biografía en tres partes que Acantilado acaba de editar en dos volúmenes- recorre, junto al escritor, toda su vida, y todo aquello que rodeó su vida, como si, además de biógrafo, fuese antropólogo, pero un antropólogo dedicado al estudio de una única persona, y por eso, para el lector, la sensación no es la de acumular datos, sino la de sumergirse en Franz Kafka, vivir no algo parecido a la vida que él debió vivir sino exactamente la vida que él vivió, sintiendo que todo lo que hace es justo lo que debió hacer, porque todo a su alrededor conspiraba para que así fuera.

Flaubert había dicho que la prosa podía ser perfecta, y la de Kafka lo demuestra. Inventó nuevas formas narrativas"
¿Por qué no quiso casarse, por ejemplo? "Porque no podía. Él creía que ser un hombre de familia no era compatible con ser escritor. Y escribir le gustaba demasiado. No quería abandonar la escritura pero a la vez le aterraba envecejer solo. Le aterraba que su vida fuera como la vida de su tío español, al que a menudo preguntaba cómo era eso de volver a casa por la noche, a la pensión, y que no hubiera nadie esperándole, nadie más que otros huéspedes, y su tío le contestaba que era triste, que se decía, entonces, para qué todo, pero también decía que durante el día no pensaba en ello porque no dejaba de trabajar", explica. Hay cientos de anécdotas, cientos de conversaciones, cientos de cartas, o pedazos de ellas, en Kafka, y junto a ellas, la Historia, con mayúsculas, abriéndose camino, destruyéndolo todo.


Retrato de Kafka
Pregunta.- ¿Cuándo empezó a interesarse seriamente por Kafka? Es decir, ¿cuándo se entusiasmó hasta el punto de sentir la necesidad de ponerse a escribir una biografía?
Respuesta.- Fue cuando leí los diarios. Antes de leerlos, había leído sus novelas, y no había entendido nada. Me impresionó muchísimo que el nivel lingüístico de sus diarios y de su correspondencia fuese el mismo que el de su ficción. Era algo fuera de lo común. Y muy auténtico. Todo lo que decía. Un tipo que había perdido la ilusión. Pero que no era cínico. No había menosprecio por su parte, respecto al resto. Y eso me fascinó. Yo mismo habría querido ser así.Durante unos años fui fan, y me dije que no se podía escribir una biografía siendo fan. Tenía que recuperar cierta distancia para hacerlo. Así que esperé.

P.- ¿Qué cree que ha aportado la narrativa de Kafka a la literatura universal?
R.- Sobre todo, precisión. Hasta entonces, la sensación era que la precisión, en literatura, era cosa de la lírica, de la poesía. La idea de que cada palabra era necesaria y había sido colocada en el lugar preciso. Pero en su narrativa es así. Flaubert había dicho que la prosa podía ser perfecta, y la de Kafka lo demuestra. Y a la vez, inventó nuevas formas narrativas. El narrador de Kafka, narra como si fuera una cámara. Sólo cuenta aquello que el protagonista está viendo. Eso produce un efecto aspiradora en el lector, que hace que se identifique automáticamente con el protagonista. Inventa una técnica narrativa cinematográfica que ha sido de gran influencia en la literatura mundial.

Estaba completamente deprimido cuando escribió su testamento. Creía que todo había sido para nada"
P.- Al empezar a escribir Kafka se topó usted con el problema de los primeros años. Había mucha documentación en sus diarios, pero estos empezaban muy tarde, ¿qué hizo para llenar todos esos huecos, los huecos de su infancia y su adolescencia?
R.- Fui en busca de los diarios de la época. Y descubrí que a través de las hemerotecas pueden reconstruirse vidas. También hice uso de relatos de compañeros suyos, y descubrí, por ejemplo, que de niño ya había experimentado la violencia antisemita, porque en uno de los diarios que encontré se hablaba de un incidente que duró cuatro días y cuatro noches y que ocurrió justo en la puerta de su casa.

P.- Su relación con el padre está en el centro de su narrativa, y tiene especial relevancia no ya en La carta al padre sino también en La metamorfosis, ¿ha llegado a descubrir qué pasó entre ellos?
R.- Hubo mucho silencio entre su padre y él. Cuando era niño, el padre gritaba y él obedecía. Luego, cuando él hacía algo que no entendía, el padre ironizaba al respecto. Y luego llegó el gran silencio. Su padre nunca entendió que no quisiese ayudarles en la empresa, que prefiriese pasarse los días encerrado en su habitación, escribiendo. Decía: 'Te he pagado la carrera de Derecho, ¿por qué no nos ayudas? ¿De qué van a servirte los libros?'. Kafka siempre fue un incomprendido en su casa.

Dibujo de Kafka y, a la derecha, manuscrito de El castillo
P.- Daba la sensación de que en sus escritos se empequeñecía -como en La metamorfosis, que se convirtió en un insecto- pero que en ese empequeñecerse, estaba su fuerza.
R.- Sí. Lo del insecto es interesante. Pensemos que el protagonista de La metamorfosis es un adulto que vive con sus padres. Es como una mascota, un animal doméstico. No forma parte de la familia, pero la observa. Así se sentía él en su casa. Llegó a decirle a un conocido que era una historia terrible, porque para él era la historia de su vida. Era un outsider en su propia familia. Por eso se describía a menudo como un animal en sus historias. Es alguien que observa a las personas, pero desde fuera, no formando parte de su mundo. Y respecto a lo de empequeñecerse, era así. Cuando tú mismo te haces pequeño, nadie puede atacarte. En una ocasión en la discutió con Felice, ella le escribió diciéndole que debía odiarla y él dijo: 'No te odio, aunque me juzgaste, y lo hiciste con acritud, pero no te odio porque yo soy mi propio juez, y me juzgo con más acritud de la que tú me juzgarás nunca. Sé exactamente lo que me pasa, no hace falta que me lo diga nadie'. Se declara culpable pero logra mantener su autoestima intacta. Dice, la culpa la constato y la asumo porque me conozco mejor que nadie. Se empequeñece para mantener su posición, no deja que otros le destruyan. Eso lo había aprendido de niño. La diferencia de poder era tan grande en su casa que se decía: 'Puedes hacer conmigo lo que quieras -le decía a su padre- pero en mi cabeza, yo soy el dueño'.

P.- América es quizá su obra más esperanzadora, ¿cree que tenía idealizado el país?
R.- Sí. Hay un momento en el que ve a un montón de futuros emigrantes, a la espera de embarcar hacia América, y dice: 'Si pudiera volver a empezar de cero, me gustaría ser uno de esos bebés que viajan con sus padres a América'. Para él, América era una utopía, un lugar en el que nadie te preguntaba por tus orígenes, en el que podías escoger la profesión que querías. Creía en el sueño americano, porque lo había visto a su alrededor. Sus familiares que habían emigrado y habían vuelto, eran más libres, distintos.

P.- Y aunque renunció a casarse por la escritura, tampoco ésta acabó de funcionar y nunca pudo dedicarse por entero a ella, ¿cree que se sintió un fracasado? Escribe usted que a su muerte dejó tras de sí un campo de ruinas.
R.- Sí, Kafka se sintió un fracasado. Fue incapaz de terminar grandes obras. Y había sacrificado tanto. Al final de su vida, escribió: 'Lo he abandonado todo, las mujeres, los viajes, todo por la escritura, ¿y cuál es el resultado?'. No es de extrañar que se sintiera fracasado. Y que se deprimiera. Y que le pidiera a Max Brod que lo quemara todo. Estaba completamente deprimido cuando escribió su testamento. Creía que todo había sido para nada, y que era absurdo salvar aquello. Suena a suicidio. Un suicidio literario. Por un lado era un perfeccionista, y por otro, estaba desesperado. El fracaso lo había hundido.


PERTURBADOR AUTO RELATO DE UN TALENTO.

Sylvia Plath. Diarios Completos

Sylvia Plath escribió en Ariel que morir es un arte que ella hacía “extraordinariamente bien”. No exageraba: lo hizo de muchas maneras toda la vida, como poeta y como mujer, hasta el que 11 de febrero de 1963 se suicidó metiendo la cabeza en el horno. Antes, desde la adolescencia, había destilado en sus Diarios su desconsuelo, sus esperanzas, amores desesperados y más íntimos temores. Tras años de censuras y ediciones académicas, Alba publica al fin susDiarios completos, en edición de Juan Antonio Montiel y traducción de Elisenda Julibert. Se trata, explica el editor, de "un libro destinado al publico en general; es decir, lo más parecido a una autobiografía que Plath haya podido legarnos. Así, no incluimos ni excluimos nada, sino que nos concentramos en corregir errores y aclarar pasajes particularmente oscuros”. El Cultural adelanta hoy algunos de los mejores fragmentos

SILVIA PLATH

Sylvia Plath en bata en Haven House, 1952

Sentí que estaba replicando el suicidio de Virginia Woolf

Lunes por la tarde, 25 de febrero de 1957. 
Hola, hola. Ya iba siendo hora de que me sentara y apuntase algunas cosas sobre Cambridge, la gente, lo que pienso. [...] En Wellesley solía sentarme en las escaleras de la entrada y, mientras lamentaba mi inactividad, mascullaba para mis adentros: “Ah, si pudiera viajar, conocer a personas interesantes, ¡qué cosas escribiría! Los dejaría a todos pasmados”.

Ahora he vivido en Cambridge, Londres, Yorkshire, París, Niza, Múnich, Venecia, Roma, Madrid, Alicante, Benidorm. Me zumban los oídos. ¿Dónde estoy? Una novela. Empezar. Los poemas son monumentos a algunos instantes: me propongo hacer estallar las costuras de mi elaborado terceto encadenado. [...]

Estaba empezando a preocuparme la posibilidad de convertirme alegremente en una mujer práctica y aburrida: en vez de leer a Locke, por ejemplo, o de escribir… me pongo a hacer una tarta de manzana, o a estudiar The Joy of Cooking [El placer de cocinar], y a leerlo como si fuera una novela interesantísima. “¡Basta! -termino diciéndome-. Te refugiarás en la vida doméstica y te anularás lanzándote de cabeza en el cuenco de la masa de las galletas con mantequilla.” Y solo ahora he cogido el bendito diario de Virginia Woolf que, junto con varias novelas suyas, compré el sábado con Ted. Ella superó su depresión y las cartas de rechazo de Harper's (¡ni más ni menos!... ¡Y yo apenas puedo creer que también a los Grandes los rechazaran!) limpiando la cocina y luego cocinando merluza y salchichas. Bendita sea. Siento que mi vida está unida a la suya de algún modo. Me encanta Woolf [...]. Pero en el verano negro de 1953 yo sentí que estaba replicando su suicidio. Solo que yo sería incapaz de meterme en un río y ahogarme. Supongo que siempre seré excesivamente vulnerable y algo paranoica. Pero también soy condenadamente sana y resistente. Y tengo la sangre dulce como una tarta de manzana. Solo que tengo que escribir y esta semana ya me siento angustiada porque no he escrito nada últimamente. La Novela se ha convertido en una idea tan grande que me da pánico. Sin embargo, sé y siento que he vivido muchas cosas, y que precisamente por eso he acumulado tanta experiencia para mi edad; he dejado atrás la moral convencional y me he forjado mi propia moral, que consiste en el compromiso en cuerpo y alma con la fe en ser capaz de construirme una vida que merezca la pena. No obstante, no tengo otro dios que el sol.


Ted Hughes y Sylvia Plath en Yorkshire, 1956

Jamás seré capaz de escribir un buen poema

Lunes, 4 de marzo. 
Estoy en el dique seco, atascada, detenida. Una especie de parálisis mental me ha dejado congelada. Tal vez la perspectiva de tener que escribir tres trabajos en una semana y de tener que leer y releer un montón de literatura inglesa en menos de tres meses me ha dejado completamente anonadada e idiotizada.Como si fuera posible escapar a fuerza de insensibilizarse y empecinándose en no hacer nada. Todo parece detenido, ¿qué ocurre?

No llega correo, no me han publicado nada desde principios de octubre y ¡he mandado montones de poemas y cuentos! Por no hablar de mi libro de poemas. Ni siquiera ha llegado la carta de Ted con los detalles del premio que ganó, así que hasta del placer indirecto estoy privada. Llegan las facturas. No he escrito nada. [...] Me siento como si estuviera atada a un poste altísimo y alejado de todas partes, intentando escribir con un lápiz romo sobre algo que está más allá del horizonte. [...]

Una vez más siento la distancia que existe entre mi deseo o mis ambiciones y mis limitadas capacidades. [...] Ahora vuelvo a tener la sensación de que jamás seré capaz de escribir una historia interesante ni un buen poema, mucho menos uno malo. Todo está detenido. Los exámenes me angustian. Me he metido sola en un atolladero mental y soy incapaz de salir. ¡Cómo me encanta ir a parar siempre al mismo sitio! [...]

Me preocupa sentir envidia de Ted, de su éxito

9 de agosto.
[...] Ese es mi problema, ahora lo veo claro: salvar la distancia entre la adolescente brillante a la que le publicaron y murió a los veinte años y la adulta potencialmente talentosa y madura que empieza a escribir hacia los veinticinco. La tentación de apegarse a los antiguos recursos líricos y sentimentales es grande: la prosa pone de manifiesto cuán lejos han quedado. [...]

Ayer llegó la carta rechazando mi libro de poemas [...] Fue como si me devolvieran el cuerpo de un amante canceroso que yo ya daba por muerto y cuidadosamente sepultado bajo una corona de flores para conmemorar el pasado. Me lo devolvieron. Y sentí la tristeza de comprobar que la mitad de los poemas, los que ya había publicado, no me parecían dignos, o en dos años dejarían de parecérmelo definitivamente, tanto por la insulsa arrogancia femenina como porque son insignificantes. [...]

Lo peor de todo es que me compadezco tanto a mí misma que me preocupa sentir envidia de Ted: de su éxito, algo con lo que tendré que lidiar este otoño -además de con el trabajo- y que tendrá que hacerme feliz. Debo alegrarme de que lo haya conseguido, a pesar de tener tanta necesidad de mis propios éxitos para hacer que los dos nos sintamos mejor. Si solo uno de nosotros puede triunfar, prefiero que sea Ted: por eso pude casarme con él, porque sabía que es mejor poeta que yo y que nunca tendría que moderar mi talento, de por sí escaso, que por más que lo cultivara y trabajara tenazmente seguiría sintiendo que él es mucho mejor. Tengo que esforzarme en conseguir un estado interior estoico: mi antigua actitud de trabajar y esperar.

Sylvia Plath entrevistando a Elizabeth Bowen para la revista Mademoiselle, 26 de mayo de 1953
He tenido la suerte más aciaga: una juventud fulgurante entre los diecisiete y los veinte, y luego la desintegración y el estancamiento a pesar de esforzarme en hacer de las experiencias de mi madurez temprana un material literario.

He ido tambaleándome por ahí, lúgubre, siniestra

Martes, 5 de noviembre de 1957, por la noche
Nota breve a mí misma. Es hora de que me ocupe de mí misma. He ido tambaleándome por ahí, lúgubre, siniestra, sombría. Ahora toca construirme a mí misma, darme una columna vertebral, por más que fracase. Si consigo superar este año, por penoso que sea, habré logrado la mayor victoria de mi vida. Todas mis identidades de niña malcriada gritan para escapar ante mis clases espantosas, mi sopor e ignorancia se han manifestado públicamente entre mis antiguos profesores y mis nuevas estudiantes. Si desfalleciera, o me quedara paralizada, o suplicara lastimeramente al señor Hill diciéndole que no puedo seguir, probablemente me libraría: pero ¿cómo podría mirarme a mí misma, seguir viviendo después de hacer una cosa así? [...]

¿Qué es lo primero? Mantener la calma con Ted y no quejarme. Con él a mi lado me siento terriblemente tentada de lamentarme, de compartir mis temores y mis miserias con él. A la miseria le gusta la compañía. Pero solo consigo magnificar mis miedos cuando los veo reflejados en él [...]

Mi voz es como un aullido,¡ay! despiadado

Martes, 21 de enero de 1958
[...] estoy verde de envidia -los ojos inyectados en sangre, echo espuma por la boca- después de leer a las seis poetas seleccionadas como “las nuevas poetas de Gran Bretaña y Estados Unidos”: todas insulsas, pomposas, menos May Swenson y Adrienne Rich. En cualquier caso ninguna otra es mejor que yo ni tiene más obra publicada. Así que siento el legítimo rencor sereno de quien ha escrito mejores poemas que los que han contribuido a la reputación de otras mujeres. Esperaré hasta junio. ¿Hasta junio? Para entonces ya se me habrá oxidado la lengua...[...]

¿Cómo es mi voz? Como un aullido, ¡ay!, despiadado. Sé despiadada, por favor, que tu única moral sea la de que crecer es bueno. La fe también es buena, en el fondo también soy una puritana. Veo la nuca oscura de un desconocido cuya silueta se recorta contra la luz de la sala de estar, la franja blanca del cuello de la camisa, el suéter, los pantalones y los zapatos negros. Suspira, lee algo que no alcanzo a ver, un tablón cruje bajo sus pies. Es el individuo al que he escogido y con el que me uní para siempre.

Tal vez el remedio para el talento que languidece consista en convertirte en alguien extravagante: extravagante y aislada, aunque capaz hasta cierto punto de que la propia extravagancia no te impida alimentarte ni hablar con los que forman parte del mundo normal. [...]

Sylvia Plath, con sus hijos Frieda y Nicholas, en el jardín de Court Green, agosto de 1962

Entre los sargazos de mi imaginación

Domingo por la noche, 23 de febrero. 
Este es el vigésimo sexto 23 de febrero que he vivido: más de un cuarto de siglo de febreros, pero ¿sería capaz de rescatar un recuerdo de todos ellos y trazar la escalera de caracol que asciende (o desciende) hasta mi vida adulta? Tengo la sensación de que he vivido lo suficiente para pasar lo que me queda de vida rumiando, revisando los encuentros y reencuentros con personas locas y sanas, estúpidas y brillantes, jóvenes y ancianas, hermosas y grotescas, frías y apasionadas, pragmáticas y soñadoras, muertas y vivas. Mi caudal de días y máscaras ya es lo suficientemente copioso para pasarme años pescando, examinando los monstruos de ojos perlados, con cuernos, escamas, cubiertos de algas, que tanto, tantísimo tiempo llevan atrapados entre los sargazos de mi imaginación. Me siento aferrada a mi pasado como si fuera mi vida, tengo que convertirlo en mi ocupación en el futuro. [...]

Estados Unidos me consume, me agota

Sábado por la noche, 8 de marzo. de 1958
Hoy es una de esas noches en las que me pregunto si estoy viva o si alguna vez lo he estado. El ruido de los coches en la autopista es como una fiebre alta. Ted destemplado, desanimado e insatisfecho: “No quiero llevar esta vida: me siento atrapado”. Yo me pregunto: ¿estaríamos menos atrapados en Boston? Detesto los apartamentos y los barrios residenciales: a mí me gusta salir de casa y encontrarme directamente en medio del campo y del aire puro, libre de tubos de escape. Pero ¿qué soy yo sino una autómata pretenciosa que se escucha hablar en medio de una inmensidad de tedio, que habla a través de esa caracola que hace de altavoz y que es mi boca, soltando palabras muertas sobre la vida, el sufrimiento, la sabiduría profunda y los sacrificios rituales? [...]

Y Estados Unidos me consume, me agota. Estoy harta de Cape, de Wellesley: todo el país me parece una inmensa fila de coches en movimiento, llenos de gente hacinada [...]. Periódicamente tengo que darme un baño renovador eneste joven país vulgar, tosco, activo, exigente y competitivo; pero, en el fondo de mi alma, soy más feliz en los páramos, mi auténtico paisaje anímico son los acantilados del Mediterráneo en España, las ciudades viejas, espaciosas, llenas de historia y de encanto: París y Roma. Como todas las tardes del sábado, he dormido con el sueño resacoso y espeso del agotamiento. [...]

Estoy boquiabierta, entusiasmada, sonriendo

Viernes, 8 de agosto de 1958

Él es la transparencia del lugar en el que
está, y en sus poemas hallamos paz.

Wallace Stevens

Estoy boquiabierta, entusiasmada, sonriendo para mí misma como un gato complacido: el día se ha evaporado, casi desvanecido por completo, en la contemplación extasiada de mi poema “Una mariscadora en Rock Harbor”, quehan publicado en el número de agosto del bendito y lustroso The New Yorker (con el título en ese tipo de letra raro, un tanto arcaico, en el que llevaba ocho años soñando en ver los títulos de mis poemas y cuentos). Pero lo más extraño de todo ¡es que anoche soñé que publicaban el poema! Por suerte le conté el sueño a Ted. [...]

Anoche se me apareció Marilyn Monroe

Domingo, 4 de octubre de 1959
Anoche se me apareció Marilyn Monroe en sueños como una especie de hada madrina. Una ocasión para ella de “charlar” con su público, más o menos como sucederá con Eliot [T. S. Eliot], supongo. Yo le contaba, al borde del llanto, cuánto significaban ella y Arthur Miller para nosotros, aunque naturalmente ellos no pudieran saberlo. Ella me hacía una manicura profesional. Como yo no me había lavado el pelo, le preguntaba si conocía buenos peluqueros y le contaba que vaya donde vaya siempre acaban haciéndome un peinado horrible. Ella me invitaba a visitarla en las vacaciones navideñas y me prometía una nueva vida prometedora y floreciente.

Terminé el cuento sobre la mamá, que en realidad es un simple relato de fantasías simbólicas y espantosas. Pero esta mañana, cuando me esforzaba por salir de mi letargo, limpiar de una vez las montañas de ropa y lavarme el pelo, me he quedado sobrecogida al descubrir que en uno de los casos clínicos de Jung hay algunos que confirman ciertas imágenes de mi cuento. [...] Ahora olvida los cuentos vendibles. Escribe para recrear una atmósfera, un episodio. Si lo haces con colorido y sentimiento, se convierte en un cuento. Así que trata de recordar: los días de fiebre y agonía en Benidorm; la atmósfera, los sentimientos de entonces; la que eras [...] 

8/27/2016

NUEVA SEDE, NUEVOS CICLOS

EL ROMANTICISMO ALEMÁN. 

GOETHE O SCHILLER DIMENSIONARON SOBRE LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL  EN EL SENTIDO DE LA VIDA, A TRAVÉS DE UNA NUEVA ESTÉTICA LITERARIA Y ARTÍSTICA...(Entre otros autores destacados).  ALLÍ  ENCONTRARON EL PÉNDULO INDEFINIBLE ENTRE LA TORMENTA Y LA VIOLENCIA. 

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LOS  INVITAMOS A PARTICIPAR DE NUESTRO EXCELENTE TALLER LITERARIO, EN LA NUEVA SEDE DEL PALACIO DE LA CULTURA  RAFAEL URIBE URIBE, EN PLENO CORAZÓN DEL CENTRO DE LA CUIDAD, SEGUNDO PISO, BIBLIOTECA PRINCIPAL. 

TODOS LOS MARTES 3 A 5 PM.



George Steiner: Schiller sobre arte y ética.

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Para animar a las musas
Lo clásico ha perdido su credibilidad. Por qué debería haber una celebración de Schiller a pesar de eso en el año 2055.
De George Steiner

¿Dónde se lee a Schiller hoy en día? Ni en el colegio, ni en la universidad, sino por entusiasmo, por impulso propio. ¿Qué corrientes estéticas y filosóficas del presente se ocupan de los escritos abundantes de Schiller sobre arte y ética, sobre historia y educación, escritos con los que jugaba, en su época y aún en el siglo XIX tardío, un papel importante que se puede comparar con el de Kant o Hegel? El reconocimiento oficial sigue siendo grande, los homenajes biográficos y críticos en este año de la conmemoración devoran mucho papel. ¿Pero tiene alguna eficacia la obra de Schiller en la situación cultural muchas veces siniestra y perturbada de Europa? ¿Se piensa en él como se piensa en Hölderlin o Kafka?

Nuestro pobre Schiller es el título de una biografía recién aparecida. Nuestra tarea es hoy averiguar si realmente somos capaces de acercarnos a Schiller, si podemos decir algo sobre su obra que no se adapte más o menos a la "habladuría" (aquella palabra desdeñosa de Heidegger) cultural de los medios. Un gran poeta y pensador nos lee a nosotros. Examina, interroga nuestra capacidad de recepción.

¿Estamos dispuestos a ir hacia el poeta pensante y pensador poeta con la concentración y el placer de lo difícil que merece? Hay, como sabía Walter Benjamin, obras maestras que están como quien dice hibernando, que están enigmáticamente esperando a sus lectores. Nosotros somos los que tenemos prisa, no las obras. Si no nos encontraramos no sería por Schiller. ¿O sí?

Sería un atrevimiento querer decirles algo sobre Schiller. Tal vez fuera lo mejor ofrecerles una antología de alabanzas y críticas del pasado, una pequeña corona de grandes voces. Ya en mayo de 1839 las celebraciones por Schiller toman un carácter nacionalista cuasi religioso. En 1859 hubo tres días de celebración con ocasión del 100 aniversario de su nacimiento. Truenos de cañones, conciertos de campanas. Alemania todavía no estaba unificada, pero Wilhelm Raabe se refería a Schiller como "líder y salvador" de la nación venidera. El día 21 de junio de 1934, miles de jóvenes de las juventudes hitlerianas desfilaron por Marbach. El 10 de noviembre, día de su nacimiento, la radio difundió numerosas conferencias y multiples conciertos. Ya en 1932, Hans Fabricius había convertido al poeta de la trilogía de Wallenstein y delReiterlied, del Graf von Habsburg y de la Deutsche Museen estandarte del nacionalsocialismo en su libro Schiller, compañero de combate de Hitler.

Entre 1933 y 1945 hubo en el Reich 10.600 representaciones de los dramas de Schiller. Esta omnipresencia palidece sin embargo ante el papel de Schiller en la RDA. Ya en 1960 habían llegado tres millones de ejemplares de escritos de Schiller a las librerías de Alemania del Este. Casi todos los dramas fueron escenificados varias veces para la televisión. En 1955 hubo casi 1000 puestas en escena de Schiller en los escenarios germano-orientales, y en el año de conmemoración de 1984, este número fue aún mayor. Kabale und Liebe se editó en la RDA 40 veces. ¿No es verdad que Engels, en su famosa carta a Minna Kautsky, había elogiado precisamente esta obra como "el primer drama alemán de tendencia política"? ¿Y no fue así que Engels, ya en 1839 , se había remitido a la comprensión de Schiller para la Revolución Francesa? En las escuelas de la RDA se le consideraba a Schiller el clásico más distinguido, como encarnación no sólo del genio poético sino también como luchador por el progreso en el sentido marxista: "Deutschlands Majestät und Ehre/Ruhet nicht auf dem Haupt seiner Fürsten/Stürzte auch in Kriegesflammen/Deutschlands Kaiserreich zusammen,/ deutsche Größe bleibt bestehn". Johannes R. Becher, el pope cultural de la RDA, proclamó el lema: "Schiller es nuestro" Millones de escolares y cientos de jefes del partido siguieron esta proclama.

Para Schiller el arte es religión. El arte da trascendencia. Sólo a través del arte hay para nuestra especie un acercamiento a lo divino. En el arte, el ser humano mortal descubre la única auténtica libertad. En la novena carta Sobre la educación estética del hombre enuncia Schiller su credo: Si la humanidad ha perdido su dignidad el arte la ha salvado. Ontológicamente puede que el arte sea engaño e ilusión, un "imperio de los sueños", pero precisamente en este engaño sigue viva la verdad, y de la mimesis, de la imagen estética se reconstruye la imagen original: "Antes de que la verdad envíe su luz victoriosa a las profundidades del corazón, la fuerza poética recoge sus rayos, y las cumbres de la humanidad brillarán mientras yace la noche húmeda en lan hondanadas."

El arte es pedagógico en un sentido absoluto. Lo estético es la praxis ideal de la pedagogía. A través del arte el ser humano se convierte en criatura ética. Suena atrevido esta paradoja casi antikantiana de Schiller: En su libertad el arte es un juego, pero el ser humano sólo es verdaderamente humano en el juego (homo ludens).

Pero para nosotros en la actualidad, la inocencia orguallosa de esta visión ya no es convincente. Sabemos de la clarividencia de Walter Benjamin cuando dijo que las más elevadas obras de la cultura se basan en unos cimientos de barbarie e injusticia. Sabemos que incluso pueden servir de adorno a lo inhumano. El segundo impedimento de su recepción es la lengua de Schiller: estas diosas con sus mejillas rosadas, estas copas, estos apoteosis continuos tan semejantes a los frescos mitológicos de un Tiepolo. Estos "alas elevadas" y el "vibrar" en medio del "velo rosado". Durante casi 2000 años la retórica antigua dominó el arte de hablar de occidente. Y el dominio de Schiller de todos los trucos retóricos es insuperable: "¿Sehr ihr den Regenbogen in der Luft? / Der Himmel öffnet seine goldenen Tore. / Im Chor der Engel steht sie glänzend da / Sie hált den ewgen Sohn an ihrer Brust, / Die Arme streckt sie láchelnd mir entgegen. / Wie wird mir. Leichte Wolken heben mich / Der schwere Panzer wird zum Flügelkleid."

En esta exuberante celebración de la lengua resplandecen Homero y Virgilio, también la versión luterana de los salmos. El problema es que hoy vivimos en un clima radicalmente antiretórico, de manera que "las plumas" de la lengua nos ponen escépticos. Es Woyzeck, el tartamudo, a quien creemos. Nuestra confianza es para las voces que hablan en frases cortas, desnudas como Kafka, Beckett, o que nos recomiendan que callemos como lo hace Wittgenstein. Pienso que sólo hay dos vías para mantener viva la retórica enfática de Schiller. Al contrario de Goethe, Schiller hace poesía para el oido. A menudo el significado está en el ritmo. A Schiller hay que leerlo en voz alta, tal como lo hacían los rapsodas de la Grecia antigua. Y después de leerlo hay que aprenderselo de memoria. Lo que se ama se aprende de memoria. Mi padre levantaba la vista cuando me leía Die Kraniche des Ibykus o Die Bürgschaft, un regalo para toda la vida. Aún oigo su voz. ¿Y ahora? Sólo excepcionalmente los padres leen los clásicos a sus hijos. Y en la escuela la amnesia, el olvido se ha hecho programático. Profetizando esto, Schiller declamó: "La musa calla". Sin embargo, es lo oral en nuestra cultura, son los discursos públicos de los poetas y de los poetas musicales los que deberían dar una oportunidad a Schiller. Pues también para él un poema era, en el sentido más hondo, un happening.

A pesar de amplios comentarios, el concepto de la condition humaine de Schiller queda enigmático. "Era un gran ser humano estraño" opinaba Goethe. "Cada semana era otro, y un ser completo." En el temperamento de Schiller así como en su concepto del destino ético e histórico se halla el principio de la esperanza. En una carta a Körner escribe el 7 de enero de 1788: "Si no pongo esperanza en mi existencia estoy perdido." En el vocabulario de Schiller las palabras esperanza y alegría son decisivas. Su programa de ilustración es una visión del progreso sicológico y social. Haber nacido para algo mejor. Tener un contrato con el futuro. Este el Schiller que el marxismo y, a su manera retorcida también el fascismo, se apropiaron (acordémonos de la nota terrorífica de Adorno en el margen de las "multitudes abrazadas" en el coro jubiloso "A la alegría"- sólo una palabra: "Hitler").

Pero al mismo tiempo y a veces muy al contrario de Goethe, Schiller demuestra un sentido indeleble de lo trágico. En el Wallenstein y la Braut von Messina la fatalidad, el determinismo trágico no tienen escapatoria. La "magia de lo pólitico" es también una magia de la condena. Con Esquilo clama Schiller a los humanos: "Cuidado/ Este es el poder de las euménides!". Este conflicto entre esperanza y fatalismo explica la incapacidad de Schiller de pensar la Revolución Francesa . Es verdad que los Bandidos fue una señal y se representó pronto en París. Pero después está este silencio enigmático entre 1789 y la famosa carta a Augustenburg en julio de 1793. Cuando Schiller recibe la notificación de que ha sido nombrado "ciudadano de honor" de los franceses la llama un mensaje "desde el imperio de los muertos". Como para muchos de sus contemporáneos, el Terreur y la invasión de los ejercitos franceses en Alemania fueron para él una decepción amarga. Decisiva fue, sin embargo, la relación cada vez más cercana con Goethe. Este "acontecimiento casi mítico del espíritu alemán" convierte el radicalismo inseguro de Schiller en aversión contra la revolución. De ahí la melancolía complicada y, si se permite la expresión, brutalidad anímica del final del Wilhelm Tell: "Mich fasst ein Grausen, da ich mit dir rede. / Fort! Wandle deine fürchterliche Straße. / Lass rein die Hütte, wo die Unschuld wohnt!" Sólo donde venga "la naturaleza sagrada" se permite todavía violencia política. Ya en el estreno, el público de Weimar estaba disgustado.

Pero Schiller sigue siendo hasta más allá de su muerte un gran incitador. Ya en 1841, Dostoyevski trabajaba en una Maria Stuart. Y el Don Carlos estaba en su mesa cuando creó la más impresionante de sus parábolas, el poema del Gran Inquisidor en los Hermanos Karamasov. Según el testimonio de Freud, su teoría temprana pero paradigmática de los instintos partió del poema de Schiller Die Weltweisen con sus versos finales sobre el poder del hambre y del amor. ¿Existiría el teatro épico de Brecht sin el concepto de Schiller del teatro como institución moral, o la Madre Coraje sin el Wallenstein? Elijo estos ejemplos arbitrariamente, la lista se podría alargar infinitamente. Gracias a Wilhelm Tell, Schiller fue durante mucho tiempo el poeta nacional de Suiza. En la Recherche, Proust menciona irónicamente que en 1914 "Schiller, le grand alemand" se sustituye por "le grand boche". Pero sigue siendo grande.

Pero ¿qué tal nosotros? ¿Habrá en 2055 una celebración en Marbach? O, como mucho, un coloquio con expertos de la universidad? El concepto de "lo clásico" está arraigado en la historia de la cultura occidental. Con el descenso de Europa en la barbarie del siglo XX, este concepto ha perdido su credibilidad en gran parte. Ante lo inhumano el clasicismo humanístico resultó impotente. Weimar se convirtió en extrarradio de Buchenwald. La herencia cultural lucha, casi desesperadamente, contra lo utilitario y lo efímero del presente. ¿Dónde se aprende todavía seriamente a leer y recordar, en el sentido etimológico pleno de estas palabras? Ahora se trata del futuro de la lengua alemana, del regreso a su mejor identidad. ¿ Puede ella, por citar a Karl Kraus, encontrar su camino hacia "la escala indestructible de la lengua de Schiller", o vencerá la jerga de los medios , de lo seudoamericano, también en el país de Goethe y de Hölderlin? Lo clásico, la educación, la lengua- en estos tres pilares descansa la dinámica de la permanencia de Schiller en el presente, los pronósticos no son animadores.

Disculpen, señoras y señores, si termino en una tiniebla insegura. En 1938, cuando los nazis tomaron Viena, el coleccionista Max Berger, 72 años de edad, se presentó en la oficina de emigración judía. Como pago traía una valiosa carta de Schiller. Cogieron la carta de Schiller y después asesinaron a este caballero de edad. La complejidad ontológica y formal de este acontecimiento, no soy capaz de reflexionarla. Sólo sé que lo grande siempre es peligroso, que siempre nos pone a prueba. ¿Pero qué sería la continuidad del espíritu humano sin este peligro?


George Steiner, nacido en 1929 en Paris, emigrado en 1940 con su familia judía de Viena a Nueva York. Impartió Literatura Comparada en Ginebra y Cambridge. Desde 1994 es catedrático en Oxford. Últimamente ha publicado "El maestro y sus estudiantes" en alemán (Der Meister und seine Schüler) en Hanser Verlag


Discurso en ocasión de la inauguración de la exposición especial en Marbach sobre vida y obra de Schiller, pronunciado el 23 de abril de 2005. Versión abreviada
Traducido por Maria Theil Zumwalde

7/20/2016

LOS HONGOS Y LA EXPERIENCIA VISIONARIA. Por Raúl Henao.

LOS HONGOS Y LA EXPERIENCIA VISIONARIA
Selección de textos y poemas:
Raúl Henao.

ENTREVISIONES DEL PARAÍSO



ENTREVISIONES DEL PARAÍSO
Una mañana de mayo de 1979, en compañía de el hamaquero, enigmático personaje de la ciudad de Medellín, mezcla curiosa de artesano, estudiante, aventurero , místico, vagabundo, hombre de letras, etcétera; esa clase de personajes que hoy en día sólo encontramos en la provincia apartada de los grandes centros urbanos, emprendí una larga caminata por las afueras de la ciudad en busca de la amanita muscaria, el hermosísimo hongo púrpura, jaspeado de blanco, que encontrara Alicia en el País de las Maravillas y que siguiendo las singulares instrucciones de la oruga del narguile, producía el efecto extraordinario de aumentar o reducir desproporcionadamente la estatura del que lo comiera en una mínima parte.
Muy pronto nos internamos en un sombreado y profundo bosque de pinos, reserva forestal de alguna compañía maderera de la región, y no tardamos en contemplar
en toda su singular, exótica belleza, al objeto de nuestra búsqueda. Nos hicimos a una buena provisión de él y regresamos a la casa del hamaquero, situada en El Picacho, una de las siete colinas que se levantan alrededor de la ciudad. Ese mismo día al caer la tarde, maceramos una prudente cantidad del hongo alucinógeno y lo bebimos mezclado con leche y panela -a falta de miel de abejas- tal como lo indica cierta receta consignada en Los Vedas para la ingestión del soma, la bebida sagrada de los brahmanes de la india antigua.
Los efectos no tardaron en producirse. El hamaquero sintió el deseo urgente de salir de la habitación en penumbra donde acababamos de tomar el hongo y se dirigió al corredor de la casa campesina. Yo caminé al baño. Me había sentido mareado y pensé que el hongo me haría vomitar pero no fue así. Salí de la casa y me dirigí al sitio donde se encontraba el hamaquero…Tuve entonces conciencia de que escuchaba de manera desacostumbrada y asombrosamente nítida todos los sonidos y las voces que hasta esa altura llegaban de la ciudad, resplandeciendo a la distancia en la falsa pedrería de las primeras luces del anochecer.
-Es como si estuviera allá abajo, en alguna de esas casas lejanas escuchando la conversación de un vecino…Creo que el hongo comienza a hacerme efecto.
–Me dije en voz alta… en un eco de mis propios pensamientos.
Entonces el hamaquero que inicialmente parecía compartir conmigo la misma, insólita experiencia auditiva, comenzó a sentirse mal y doblándose repentinamente en arcadas se deshizo en un mar de vómito…
Por mi parte no tardé en sucumbir a una relampagueante perdida de conciencia. Mi propio yo había de pronto desaparecido. Cuando volví en mí, sentí un pánico inenarrable y comencé a correr alocadamente por la casa buscando agua para empaparme completamente en ella y conseguir, de ese modo, algún dominio sobre la situación, tal como aconsejan hacerlo algunos brujos y chamanes, familiarizados con semejante experiencia. Desafortunadamente en la pileta no quedaba una sola gota de agua. Abrí la llave del grifo: ¡NADA! (en medio de la confusión olvidé que cada noche el hamaquero acostumbraba cerrar la llave del tanque de agua en la parte trasera de la casa). Desesperado volví a la habitación donde habíamos tomado la bebida alucinógena y me tendí sobre la estera, en la oscuridad, resignado tal vez a una muerte segura (El lector no debe olvidar que para el común de la gente la amanita muscaria comparte la mala fama de aquellos hongos venenosos y de efectos mortales, como sucede con la amanita phalloides o la amanita virosa, por ejemplo)
Fue en esa parte donde emprendí el más extraordinario viaje –literalmente un viaje por el otro mundo- del que hubiera tenido noticia con anterioridad. En primer lugar descendí a un pozo profundo (¿la tumba? ¿el sepulcro?)…el peculiar olor de la tierra húmeda me rodeaba por todas partes. Pensé condolido en mi propia muerte. En el miedo y la incertidumbre que sobrecogerían al hamaquero al encontrar mi cadáver la mañana siguiente.
Este pensamiento me impulsó a levantarme haciendo acopio de fuerzas, y me dirigí tambaleando a la habitación vecina donde se hallaba el hamaquero. Lo vi tendido en el piso en un charco de vómito, pero, curiosamente, su estado no me pareció de gravedad. Regresé a mi habitación y a mi vez caí sobre el piso, incapaz de un solo movimiento. Toda mi vida retrocedía como las escenas de una película y comencé a vivir otras vidas inimaginables…Era como si reviviera vidas pasadas o ajenas, como si alguien hubiera enchufado a la pantalla de mi mente el software de cada una de mis células conteniendo toda la información genética y las imágenes vívidas de mis antepasados… Si, viajaba por otras vidas, otros mundos, me encontraba exactamente en el bardo, ese estado que describen con lujo de detalles terribles, las páginas crepusculares del Libro Tibetano de los Muertos.
Esta experiencia del vuelo mágico y la resurrección, indecible en la medida en que las palabras no terminan por perseguirla, acosarla, merodearla como una jauría acezante a su presa fugitiva, la sobrecogedora presa del sinsentido… Es la misma que intenté comunicar –sin lograrlo por supuesto- en un poemita de mi libro El dado virgen…Y la traigo a cuento porque puede inscribirse en un orden de ideas semejantes al que se despliega como un laberinto memorioso en la obra del poeta y escritor inglés Robert Graves. Para la fecha yo conocía su obra cumbre La diosa blanca…donde Edipo vuelve a descifrar los acertijos de la esfinge y Merlín por un momento consigue escapar de la cárcel del poema en el que lo hechizara Viviana…La bruja de la montaña, la diosa blanca, el eterno femenino.
Ya en ese hermoso libro Graves había mostrado claramente el papel esencial que a través de los tiempos jugaron ciertos alucinógenos en los antiguos cultos y religiones de la naturaleza, hasta el punto de identificar –anticipandose al célebre etnomicólogo norteamericano Gordon Wasson, su amigo personal- el enigmático Soma de los Vedas, el Nectar y la Ambrosía de los griegos, el Maná de los hebreos del Sinaí y otros pueblos semitas… bajo la encarnación exótica, edénica del hongo rojo, la amanita matamoscas o falsa oronja, crecida a la sombra de los bosques de abedules y pinos en amplias zonas del globo terrestre…Brebaje que proporcionaba a los brujos y poetas de todos los tiempos la inspiración y la embriaguez del paraíso perdido.
Ahora con la publicación del conjunto de ensayos reunidos bajo el título de Los dos nacimientos de Dionisos ( Seix Barral, Barcelona. España.1980) Robert Graves se constituye sin lugar a dudas, en la brújula que señala para algunos de sus lectores modernos –poetas en tiempos de penuria- la vuelta esperanzada a los orígenes de la poesía, el retorno a la magia y la experiencia visionaria implícitas en el mito poético. Porque contrariamente a lo que suelen pensar algunos diletantes actuales de la poesía, ésta siempre trasciende el juego verbal y entraña –por el contrario- una experiencia extática e intemporal, donde el hombre, el poeta, cesa de sentirse separado del insondable universo que le rodea. Esta gozosa certidumbre es la que trae a nuestros aciagos días Robert Graves…Él retoma el hilo de Ariadna de lo maravilloso para conducirnos de nuevo al corazón laberíntico del mito poético en cuyo ruedo de sangrante arena el minotauro racionalista nos ofrece su fiesta brava, su última tarde de toros, traspasado por la espada amorosa de la poesía.
A partir de entonces el pentagrama y el sello salomónico nos revelan su escondrijo o secreto: la resurrección de la carne y las bodas místicas, en las que toda sabiduría reside en la indulgencia y el ilimitado amor de la mujer. Los hombres aprenden de nuevo las reglas del cortejo amoroso de la danza y el canto de los pájaros. Los derviches giran
-a imitación de los astros y planetas- sobre los cuadros blancos y negros de su ajedrez adivinatorio. En la cima del monte Sión, en un ala del templo de Asera, la gran diosa cananea, Salomón compone nuevamente El cantar de los cantares, para nuestros profanos oídos modernos.
El genio arrebata a los poetas a través del techo del mundo, en una quinta dimensión, donde el pasado y el futuro se confunden en el presente, el eterno presente de la inspiración lírica y erótica. Entre tanto, asistimos a las rondas báquicas de Dionisos-Tlaloc: un macho cabrío o un sapo vestido de obispo, como en el sabath de las brujas, que conduce del brazo a las vírgenes locas hasta el círculo mágico del baile y la embriaguez .Tras el ágape del pan y el vino viene luego la ingestión de la carne de Dios celebrada en los misterios Isíacos y Eleusinos y en las cofradías secretas de Mayas y Aztecas. El resultado último de dicho ágape parece ser una prolongada visión del paraíso: Visión o vivencia que prescriben, como promesa a alcanzar, todos los cultos y religiones antiguos.
Difiero, sin embargo, de Robert Graves que insiste en el estado de gracia necesario para merecer el paraíso… ¿Por qué el cielo y no el infierno? Su idea del paraíso me parece en ocasiones contaminada por un vestigio de la ética puritana de su país de origen, ya que olvida que habitualmente sus muchos caminos pasan necesariamente por el infierno o la muerte…Y esta última –hasta nueva orden- continuará siendo el maestro, el gurú de la humanidad. Por supuesto, hablo de la muerte que sirve a la llama de la vida: su inextinguible esplendor.
RAÚL HENAO.

LA AMBROSÍA DE DIONISIO Y SEMELE
Pequeño niño esbelto cabeza de sapo
Para quien los siglos y las lenguas son como un juego de dados,
Sonríeme donde hechizado me pierdo
Ahíto de tu carne amarga
Borracho con el arrullo de tu virgen madre.
Pequeño niño esbelto nacido del relámpago,
Gran maestro de los magos:
Cuando los piratas te robaron en Icaria
La hiedra salvaje se apoderó del aparejo
Cada remo se transformó en serpiente, las panteras tomaron la popa,
Una enredadera gigante brotó de la cruz del mástil
¡Y cayó al mar la tripulación con el rostro pálido!
¡Guíanos con tu canción alta reina de la tierra!
Mellizo del dios, sigo amistosamente
A través de un primer limbo de arco iris tejido en blanco,
A través de las frías grutas del Tirreno, bajo el agua,
Donde los delfines se revuelcan entre piedras de mármol,
A través de selvas de luz-espada, inquietos enredos,
A través de pasillos de miedo techados con pesadillas,
A través de cámaras de tesoros centelleantes tapiadas de granate,
A través de cúpulas sostenidas por desnudas cariátides,
Y al fin subo alado hacia el aire puro
Mirando con ojo regal hacia los cinco huertos frutales del Eliseo,
Con perfecto entendimiento de todo saber.
ROBERT GRAVES

AMANITA MUSCARIA
En el bosque de pinos
Un cielo alado
Revoloteaba en torno
Al caminante
Sobre el piso de rojiza
Viruta invernal
Bebía un vino oscuro
Y resplandeciente
Pócima paradisíaca
O infernal
Guarda el velado
Secreto de la identidad.
¿Soy yo ese que vuelve
de entre los muertos?
Apenas el borroso recuerdo
De otras vidas
Tan ciertas como la presente.
Ah, el peso insoportable
Del cuerpo, frío quemante.
Afuera amanece.
BOSQUE DE ENERO
“Todo arde en el circo
Que estalla en risas”
( Pierre Reverdy)
¡Asechanza del vuelo.
Camino de las nubes!
En el bosque milenario
El riachuelo parecía
Robarnos el rostro
en el agua
de su espejo.
Mil diablos de color
Bailaban a cada mirada.
Buscábamos un pájaro
Embrujado.
Más tarde, en el camino
De montaña,
fuimos hojas
secas al viento.
Reímos como payasos
En el circo luminoso
De la eternidad.
***
PAÍS DE NUBES
En el país de nubes
El viento arrastra
a mi lado
la dulzona música
de una armónica invisible.
Música de miriñaques
que espanta
La más leve pisada
Entre las hojas del bosque.
En el camino de mariposas
Risas paradisíacas.
Luz y sombra:
Espantapájaros
de la humanidad.

RAÚL HENAO (Cali, Colombia 1944)
ELOGIO DE LOS ALUCINÓGENOS
Del hongo stropharia y su herida mortal
derivó mi alma una locura alucinada
de entregarle a mis palabras de siempre
todo el sentido decisivo de la plena vida
Decir mi soledad y sus motivos sin amargura
Acercarme a esa mula vieja de mi angustia
y sacarle de la boca todo el fervor posible
toda su babaza y estrangularla lenta
con poemas anudados por la desolación
De la interminable edad adolescente
otorgada por la cannabis sativa diré
un elogio diferente Su mal es menos bello
Pero hay imágenes en mi escritura
que volvieron gracias a su embrujo enfermizo
Ciertos amores regresaron investidos de fulgor
eterno Algunos pasajes de mi niñez volcaron
su intacta lumbre en el papel Desengaños
de siempre me mostraron sus vísceras
Hay quien confía para la vida en el arte
en la frialdad inteligente de sus razonamientos
Yo voy de lágrima en lágrima prosternado
Acumulando sílabas dolorosas que no nieguen
la risa Que la reafirmen en su cierta posibilidad
de descanso del alma No de su letargo
Voy de hospital en cárcel en conocidos inhóspitos
como ellos Almas con cara de hipodérmica
y lecho de caridad Entregándole mi compañía
a cambio de un hueso infame de alimento
Toda esa gran vida a los alucinógenos debo
La delicadeza de un alma no está casi
en los que se apropia Sino en el desprecio de ese estorbo
sangriento cual banquete de Tiestes
que la opulencia inconsciente ofrece vana y fútil.
RAÚL GÓMEZ JATTIN (Cartagena, Colombia. 1945-1997))

MARÍA SABINA
En una de sus entrevistas con Álvaro Estrada, MARÍA SABINA GARCÍA (Huautla de Jiménez, Oaxaca, 1894-1985) dijo esto en prosa, es decir, no en verso y en el ámbito de una charla de confidencias que no estaba bajo el influjo de los hongos: "Conozco el lugar de la muerte, porque he llegado ahí. Es un lugar en el que no hay ruido, porque el ruido, por mínimo que fuere, molesta. En la paz de ese reino, veo a Benito Juárez".
Soy una mujer que llora
Soy una mujer que habla
Soy una mujer que da la vida
Soy una mujer que golpea
Soy una mujer espíritu
Soy una mujer que grita
(…)
Soy Jesucristo
Soy San Pedro
Soy un santo
Soy una santa
Soy una mujer del aire
Soy una mujer de luz
Soy una mujer pura
Soy una mujer muñeca
Soy una mujer reloj
Soy una mujer pájaro
Soy la mujer Jesús
Soy el corazón de Cristo
Soy el corazón de la Virgen
Soy el corazón de Nuestro Padre
Soy el corazón del Padre
Soy la mujer que espera
Soy la mujer que se esfuerza
Soy la mujer de la victoria
Soy la mujer del pensamiento
Soy la mujer creadora
Soy la mujer doctora
Soy la mujer luna
Soy la mujer interprete
Soy la mujer estrella
Soy la mujer cielo.
(…)
Ven santo
Ven santa
Vengan trece diablos
Vengan trece muchachas diablas
Vengan trece muchachos de la escuela del agua
Que el diablo no perturbe
Que vengan trece santas
Que vengan trece niñas
Que vengan trece niños
De la escuela por el agua
Flores que limpian mientras ando
Agua que limpia mientras ando
Flores que limpian
Agua que limpia
Porque no tengo saliva
Porque no tengo basura
Porque no tengo polvo
Porque él no tiene
Lo que está en el aire
Porque esta es la obra de los santos
No hay brujería
No hay lucha
No hay cólera
Nada escupido
Ninguna mentira
No tengo oídos
No tengo pezones
Tierra fría
Nuestra tierra de nieblas
Soy conocida en el cielo
Dios me conoce
Todavía hay santos
Oye luna
Oye mujer cruz del sur
Oye estrella de la mañana
Ven
Como podremos descansar
Estamos fatigados
Aún no llega el día.
“Maria Sabina no es precisamente seria sino grave y digna, como son casi siempre los indios. A pesar de que el auge de los hongos ha determinado la aparición de charlatanes sin escrúpulos, de los rencores y de los celos causados por la competencia comercial, no es violenta ni se expresa con acritud de los farsantes. Lejos de mostrar orgullo o presunción viste un huipil mazateco desteñido y aun muy remendado del que asoman sus pies descalzos. De cerca o después de tratarla algunos minutos, termina imponiéndose. Un dominio de sí misma, una perfecta naturalidad, una conciencia de su poder que sólo se expresa en la mirada profunda de sus ojos, unida al sosiego de toda su figura hacen de ella ciertamente una personalidad extraordinaria. Sabe que es famosa –guarda los retratos y los artículos que han publicado sobre ella- pero no le gusta hablar del asunto. Como todos los suyos es pequeña y delgada, e incluso sería demasiado delgada si no fuera por los músculos cada vez más visibles que asoman bajo su piel oscura. El pelo dividido por una raya, es negro todavía, como las cejas, espesas y abundantes, cosa rara en las indias; tiene los pómulos salientes, fuerte y ancha la nariz, la boca grande y elocuente. Su vida campesina, el haber sostenido durante muchos años a su familia, los viajes que emprende a pie y las largas veladas donde ejerce su profesión de curandera en las que canta cinco o seis horas, baila y maneja elementos de percusión, fuma y bebe aguardiente, no parecen haber disminuido su prodigiosa energía.
Muchos mazatecos suben a buscarla hasta su cabaña solitaria, le consultan sus problemas, tienen fe en sus curaciones, la rodean de consideraciones y respeto. María Sabina no le da una exagerada importancia a su elevada categoría. En vez de rodearse de misterio, se la ve en la calle cargada de bultos o sentarse llena de humildad en un rincón de la iglesia (…) A Tolstoi sin duda le hubiera gustado conocer a esta pequeña vieja que habla con Dios cara a cara, vive en estado de pureza, gana su pan buscando remedios en la montaña y curando los padecimientos morales y físicos de los suyos. Es una mística”.
FERNANDO BENÍTEZ (Los hongos alucinantes. Serie popular Era. México, 1969)

MARÍA SABINA EN EL FESTÍN DE LOS SUEÑOS
Soy quien da el amanecer.
Soy la mujer que sabe.
nadar en lo sagrado.
Maria Sabina
ABATIDO a mitad de una batalla de arcabuceros blancos y negros, me veo arrastrado del cabello por cierta hechicera o curandera de la región que me conduce a su gruta en el espinazo de una cordillera cercana a la contienda atrás señalada.
Mientras la guarida de la maga se puebla de una zarabanda de fantasmales criaturas de sombrero hongo -que ella recolectara a hurtadillas en su regazo, llamándolos familiarmente sus payasos o santitos- la anciana hechicera tañe la música del salterio alrededor de mi lecho de moribundo.
Al clarear la mañana, sobre mis labios marchitos por la fiebre, gotea un panal milagroso y a la distancia escucho romperse un espejo opresor.

RAÚL HENAO.
TONADA DEL RELÁMPAGO
“El hígado es el órgano temperante.
Toda la grasa tempera” ( Novalis )
Parpadean bosques
En la escalera de caracol.
Tras la niebla en estampida
De la honguisa.
Tarareando la tonada
Del relámpago
Que instala su carpa
En nuestro adentro
Después de la tormenta.

CARLOS BEDOYA. (Medellín. Colombia, 1951)
“Al parecer entre los griegos corría la voz de que los hongos eran “el alimento de los dioses brôma teôn y se dice que Porfirio los llamó “nodrizas de los dioses” theotrophos. Los griegos de la época clásica eran micófobos ¿Acaso no sería esto porque sus antecesores sintieron que la totalidad de la familia de los hongos se hallaba contagiada “por atracción” con la cualidad divina del hongo sagrado, y en consecuencia los hongos debían ser evitados por los mortales? ¿A caso no estamos examinando aquí algo que en su origen fue un tabú religioso? No quiero que se entienda que sólo estos alcaloides (donde quiera que se encuentren en la naturaleza) provocan visiones y éxtasis. Evidentemente algunos poetas y profetas y muchos místicos y ascetas parecen haber experimentado visones extáticas que cumplen las condiciones de los antiguos misterios y reproducen los efectos de la ingestión ritual de hongos en México. No estoy insinuando que San Juan en Patmos haya tomado hongos cuando escribió el Apocalipsis. No obstante ello, la secuencia de imágenes en su visión, tan nítidas y a la vez tan fantasmales, me indica que el Apóstol se encontraba en el mismo estado de quien ingiere los hongos. Tampoco insinúo, ni por un instante que Wiliam Blake conociera los hongos cuando escribió esta hipotiposis de la nitidez que tiene la visión:
Los profetas describen lo que ven en la visión como hombres reales y existentes, a quienes ellos vieron con sus órganos imaginativos e inmortales. Los Apóstoles lo mismo; mientras más diáfano sea el órgano más nítido será el objeto. Un espíritu y una visión no son como supone la filosofía moderna un vapor nebuloso o una nada: se encuentran organizados y minuciosamente articulados más allá de todo lo que puede producir la naturaleza perecedera y mortal. Quienes no imaginan con contornos mejores y más vigorosos, y bajo una luz mejor y más intensa de lo que pueden distinguir sus ojos perecederos, en realidad no imaginan nada
Esto sonará críptico a quien no comparta la visión de Blake o no haya ingerido los hongos. La ventaja de los hongos es que pueden poner a muchas personas si no a todas, en este estado sin que deban sufrir las mortificaciones de Blake ni las de San Juan. Su ingestión permite a uno contemplar con mayor claridad que la de nuestros ojos mortales, vistas que están allende los horizontes de esta vida; viajar por el tiempo, hacia delante y hacia atrás, penetrar en otros planos de la existencia; incluso como dicen los indios conocer a Dios. No es muy sorprendente que nuestras emociones resulten profundamente afectadas, que sintamos que un vínculo indisoluble nos une con los demás que han compartido el banquete sagrado. Todo lo que uno ve durante esa noche tiene una calidad prístina: el paisaje las construcciones, los relieves, los animales: todo parece recién llegado del taller del creador. Esta novedad de todo -es como si el mundo acabara de surgir- lo abruma a uno y lo funde en su belleza. De manera natural cuanto nos ocurre nos parece preñado de sentido y en comparación, la rutina cotidiana resulta trivial. Uno ve todas estas cosas con una inmediatez de visión que lo lleva a decirse: “Ahora estoy viendo por primera vez, viendo directamente, sin la intervención de ojos mortales”.
Platón nos dice que más allá de esta existencia efímera e imperfecta de aquí abajo, hay otro mundo ideal de arquetipos, donde el Modelo de cada cosa tiene una vida perdurable: hermoso, verdadero, original. A lo largo de milenios poetas y filósofos han sopesado y comentado dicho concepto. Para mí resulta claro donde encontró Platón sus “ideas”; también lo era para aquellos de sus contemporáneos que fueron iniciados en los misterios. Platón bebió de la poción en el templo de Eleusis y pasó la noche contemplando la gran visión”

R. GORDON WASSON : El camino a Eleusis . FCE. México.1980)
EL CAMINO A ELEUSIS
Dormía recostado en la torre de mármol negro a cuyo alrededor revoloteaba una garza blanca. Cerca de mí se deslizaba el río de brillantes que abandonaba a su paso una cabellera de mujer. Bajo la cabellera, la mujer se fugaba entre el bosque de hulla.
Yo la seguía al atardecer guiado por un muchacho albino de la vecina localidad, el valle brumoso, refugio del murciélago y la chotacabra. Pagábamos el flete al barquero en la isla de la maga.
Había que cuidarse de beber el jugo del granado o de dormir a la sombra del espino blanco. Pudimos vislumbrar la espiga dorada al término de la muerte.
Regresamos sin volver el rostro hacia la mujer que nos acompañaba en la galería infernal.
RAÚL HENAO.
(El Virrey de los Espejos. El oso hormiguero editor. Medellín, 1996)

EL HONGO HABLA
Por TERENCE Y DENNIS MAcKENNA.

«Soy viejo, mucho más viejo que el pensamiento en tu especie, lo cual es en si mismo 50 veces más viejo que tu historia. He estado en la tierra desde hace eras. Vengo de las estrellas. Mi hogar no es ningún planeta: me propago por los muchos mundos del brillante disco de la galaxia que dan opción de vida a mis esporas. El hongo que tú ves es la parte de mi cuerpo bañada por el sol, entregada a las emociones del sexo. Pero mi verdadero cuerpo es una fina red de fibras que se extiende por el subsuelo. Estas redes pueden cubrir acres y pueden llegar a tener muchas más conexiones que las del cerebro humano.
Mi red micelial es cuasi inmortal. Solo la repentina y total contaminación de un planeta o la explosión de su estrella padre pueden acabar conmigo. Me es casi imposible explicartelo debido a ciertas equivocaciones en tu modelo de la realidad. Todas las redes miceliales de la galaxia están en comunicación hiperlumínica a través del espacio tiempo.
El cuerpo micelial es frágil como la tela de una araña, pero la mente colectiva y la memoria son un vasto receptáculo histórico de la evolución de la inteligencia en muchos mundos de nuestro enjambre espiral de estrellas. El espacio, como ves, es un vasto océano que ha dado a estas robustas formas de vida la capacidad de reproducirse por medio de esporas, las cuales se recubren de la materia orgánica más dura conocida.
A través de eones de espacio-tiempo, durante millones de años, muchas esporas a la deriva han transportado vida en suspensión animada hasta que el contacto con un ambiente adecuado se lleva a cabo. Pocas especies tienen una mente, solo yo y mis recientemente evolucionados afines han alcanzado el modo de hipercomunicación y capacidad de memoria que nos hace miembros líderes en la comunidad de inteligencia galáctica. El modo en que opera esta hipercomunicación es un secreto, el cual no será dado a la ligera a los humanos.
Pero los medios deberían ser obvios : Es la existencia de la psilocina/psilocibina en los medios biosintéticos de mi cuerpo vivo la que abre para mi y mis simbiontes la visión de muchos mundos. Vosotros, individuos y como especie, estáis al borde de la formación de relaciones simbióticas con mi material genético, el cual finalmente conducirá a la tierra y a la humanidad a la liga galáctica de las civilizaciones avanzadas.
Puesto que no es fácil para vosotros reconocer otras variedades de inteligencia a vuestro alrededor, vuestras más avanzadas teorías políticas y sociales no han podido ir mas allá de la noción de colectivismo. Pero, más allá de la cohesión de los miembros de una especie en un solo organismo social, existen posibilidades evolucionarias mucho más ricas y barrocas. La simbiosis es una de ellas. Ésta es una relación de mútua dependencia y beneficios positivos para las especies involucradas.
Relaciones simbióticas entre mi propio ser y formas elevadas de animales han sido establecidas muchas veces y en muchos lugares a través de las largas etapas de mi desarrollo. Estas relaciones han ido en pos del beneficio mutuo.
Dentro de mi memoria esta el conocimiento de naves de hiperimpulso y las instrucciones para construirlas. Negociaré este conocimiento por un billete gratis hacia mundos nuevos alrededor de soles más jóvenes y estables que el vuestro.
Para asegurar la existencia eterna bajo el largo río del tiempo cósmico, ofrezco una y otra vez este acuerdo a los seres más evolucionados, y de tal modo me he propagado a través de la galaxia por muchos milenios.
Una red micelial no tiene ningún órgano para manipular el mundo, no posee manos; pero los animales más evolucionados con capacidades de manipulación harían bien en asociarse con el conocimiento estelar que yace dentro de mí, y, si actúan de buena fe, volverán, junto con su humilde profesor el hongo, al millón de mundos de los cuales los ciudadanos de nuestro
enjambre estelar somos herederos.»
(Extractos del prefacio de "Psilocybin: Magic Growers's Guide", en el que aparece una tercera voz: la del hongo, el cual explica sus propósitos para/con la humanidad. El hongo habla y nuestra opinión yace junto a lo que, elocuentemente, él dice de si mismo en la fresca noche de la mente)