11/29/2014

A LOS SETENTA SUEÑOS DE RAÚL HENAO




Píndaro: "Umbrae somnium homo"
                                                  (El hombre es el resultado de un sueño)


Por Fabio Werther

Antes que nada, no seré el más apropiado para escribir este asomo literario referente a la poesía de Raúl Henao. Pues conservo de él, una enorme gratitud y un sincero afecto. Tampoco deseo  caer  en una  lisonjera pretensión o, en hipócritas adulaciones, en donde se aspiran a ganar indulgencias inmerecidas.

A sus setenta años de vida, resulta apremiante, y sobretodo en  estos tiempos tan aciagos e impostados por la dictadura del "entretenimiento", lo "interesante" y lo  light...Rescatar del océano de la indiferencia a un autor como Raúl Henao, escritor impregnado con la luz de las palabras, y con ellas, la LUZ de la poesía. A Raúl Henao, no le ha sido fácil encontrar un ambiente amable en su contexto como escritor  o simplemente como un ciudadano anónimo, puesto que las dañinas  ambivalencias en torno a su personalidad y su obra, siempre han estado al acecho, encubiertas en cierta atmósfera venenosa e implacable, con el hálito malqueriente de quienes lo han mirado con sospecha o con desdén ponzoñoso. Pero más allá de eso, y a mi parecer, él ha sabido atravesar esos campos, a modo de sabio equilibrista, manteniéndose al margen de cualquier tipo de  trapisondas poéticas o intelectuales, siempre tan comunes en este mundillo literario. (Es de buen entender que, no es del todo malo tener enemigos y escucharlos de cuando en vez,  pues ellos advierten o señalan tus errores, impericias y desatinos, cosa que los amigos no hacen oportunamente). Digamos pues, que esa serie de "atmósfera" no ha sido de gran éxito para quienes lo han querido ver en declive poetico e intelectual. Por lo contrario, se nota tan impertérrito como irreductible, gracias a sus COHERENCIAS de vida y de pensamiento, porque tales coherencias a menudo llevan un alto costo, el mismo costo de quien nunca negocia sus CONVICCIONES. (Sin la necesidad de llegar al dogmatismo violento)


Mal que bien, el Maestro Raúl, ha tenido la oportunidad de seguir MUY vigente, gracias a sus últimas publicaciones. También por diferentes invitaciones nacionales e internacionales, participando en diversos Festivales de Poesia... Aunque por otro lado, Raúl Henao sigue siendo  MUY desconocido, gracias a este arribismo espantoso tan característico en la cultura paisa, porque en Medellin,( y en casi todo Colombia) no ha sido diligentemente valorado su  trabajo literario, al menos, desde quienes ostentan el poder por vía del establecimiento en los cargos que propenden por la "cultura": siempre tan contaminada por burócratas indolentes. Contrariamente, en algunas ciudades del pais, su trabajo es mejor aceptado, ciudades, en donde la poesía todavía conserva algún aire de respetabilidad y admiración.


En estos últimos años, a contado con la oportunidad de publicar tres textos como: La Doble Estrella (El surrealismo en Iberoamérica). Una serie de ensayos hondamente preciosos por su contenido, gozando de esos "Horizonte luminosos" que perviven en el sueño de los espejos. Tambien, el XX Festival  Internacional de Poesía de Bogotá (2012) le publicó a manera de Antología, el texto: La verdad en el Vino, homenaje más que merecido por sus aportes silenciosos a las nuevas formas de  poetizar el mundo, abordando ahí, aquellos aspectos subliminales de la vida humana. Su último texto: Una Alberca en la Luna, donde expresa con brevedad: el pensamiento, la ebriedad, el símbolo, con sutil tacto en la imagen y en la palabra, además, contiene una serie de entrevistas en torno a su trabajo literario y sus referencias respecto a diferentes autores de carácter Universal.


Su trabajo poético está dirigido en forma de vidente, como el vidente que sostiene un corazón en el pendulo de las intuiciones arbitrarias. Raúl Henao, signado en sus obras por el pensamiento al desnudo, referenciado constantemente dentro del surrealismo hispanoamericano, nos da ejemplos de cómo sí se pueden articular los diferentes lenguajes de la poesía, metamorfoseándose con asertiva inteligencia, advirtiéndonos el azar en ámbitos tan ajenos como propios, pasando de la selva a la cuidad, de la sensualidad dionisíaca, a la intención  apolínea, de la prosa extasiada, al simple reglón del Haiku:
  
                                               "Blancura del alba.
                                                Despiertos aún
                                                Somos sueños."


En un ambiente tan adverso en el que él ha perseverado, sirve evocar textualmente aquella hermosa cita del sagrado Upanishad: "Id videndum non est: omnia videt; et id audiendum non est: omnia audit ; sciendum non est: omnia scit; et intelligendum  non est: omnia intellegit... "

(No puede ser visto: lo ve todo; no puede ser escuchado: lo escucha todo; no puede ser conocido: lo conoce todo; no pude ser comprendido: lo comprende todo)

Sin duda, uno de los más intratables y fabulosos poetas en vida de nuestra época:

                                                 "Usted, usted se fumó el sol..."




Raúl Henao es poeta de estirpe surreal y ensayista colombiano nacido en Cali, el dos de diciembre de 1944. Ha vivido en Venezuela, México y los Estados Unidos, pero ha residido fundamentalmente en Medellín donde, además, ha participado en las diversas convocatorias del Festival Internacional de Poesía de esta ciudad y realizado su labor crítica y poética a veces polémica por su oposición constante al oficialismo literario. 





11/24/2014

Robert Walser - Teatro de gatos

Robert Walser - Teatro de gatos

Un dormitorio


Es medianoche pasada. En una cama duerme Muschi, una gatita negra como el azabache, entre blanquísimos almohadones de encaje. Como suelen hacerlos niños pequeños, Muschi duerme con la boquita abierta. Ha puesto una de sus patas bajo la cabeza, mientras la otra cuelga del borde de la cama. Son dos patitas preciosas. En la habitación reina un silencio mágico, y un aroma peculiar emana de ella, parecido al que saldría de una cocina para niños en la que estuvieran horneando algo muy dulce y sabroso. También sale un olor principesco que se expande por la platea. Sobre una mesita de noche arde una luz minúscula, parecida a una flor de cerezo, que difunde un resplandor suave y rojizo en dirección a la cama. Muschi está soñando, uno lo advierte porque a ratos contrae la patita y parpadea ligeramente. Las ventanas del dormitorio están enmarcadas por cortinajes de encantadora pulcritud, densos como la nieve. Lo cual también tiene algo decididamente infantil y florido. Mesa, cómoda, sillón y armario han sido distribuidos agradablemente y con total naturalidad en el espacio. La ropa de Muschi descansa en una silla, junto a la durmiente.
De pronto se abre una de las cortinas, y un ladrón, es decir un gran gato disfrazado de capitán de bandoleros, salta sin hacer ruido y, mirando con cuidado a todos lados, se desliza dentro por la ventana. Lleva puestas unas botas de montar, un alto sombrero terminado en punta, y armas al cinto. Su barba y sus salvajes ojos son terribles, y sus movimientos son, realmente, los de un facineroso consumado. Se acerca a la cama, coge por el copete a la pequeña y desprevenida Muschi, la saca de los almohadones, la envuelve en un trapo y mete luego aquella cosa que se revuelve y quiere gritar y no puede, en un gran saco especialmente preparado para ella. Sonrisa y ronroneo de satisfacción. La orquesta toca una melodía ora quejumbrosa, ora suave y picarescamente triunfal. Dentro, en el otro cuarto, una voz empieza a llamar: ¡Muschi! ¡Muschi! Parece un canto muy arrastrado. Con canallesca destreza gira el ladrón sobre sus tacones y salta por la ventana. Un momento después se abre una puerta y entra el ama de Muschi, envuelta en un holgado camisón. Una especie de Hedwig Wangel[1] en versión gatuna. Se queda de una pieza y quiere maullar. Pero ya es una gata de cierta edad y el terror le ha paralizado las extremidades y la voz. Cae desvanecida mientras gesticula penosamente. Luego se recupera y abandona la habitación lanzando unos maullidos que, a decir verdad, más parecen gritos humanos.

  Paisaje fluvial con torre

En la torre, arriba de todo, arde una luz. Ha anochecido y brama un viento tempestuoso. Sale a escena el ama con un paraguas bajo el brazo. Tras dar unos cuantos pasos hacia el público, se detiene, exhausta, al parecer, por el largo peregrinaje, saca del bolsillo de su vestido un pañuelo con puntitos rojos e inicia un conmovedor sollozo de varios minutos de duración. Entre otras cosas se suena la nariz achatada de gata, como suelen hacer las ancianas que lloran. Abandonó su casa para buscar a la raptada Muschi, y ya lleva diez largos años buscándola. Ya habla diez idiomas diferentes, porque ha viajado por diez países extranjeros. En casa está la distinguida mamá de Muschi y no come ni bebe casi nada, pues no logra acostumbrarse al dolor de haber perdido a su única hija. Y el ama, sin hacer mohín alguno ni decir palabras superfluas, se pone sus burdos zapatos de caminante y echa a andar sobre sus viejas piernas hasta aquella horrible torre. Va gritando por todas partes: ¡Muschita, Muschita! A veces, impulsada por su angustia, grita: «¡Muschinita! ¡Muschiminita!», y otras palabrejas tiernas y disparatadas, mas nunca obtiene respuesta. Durante el viaje, ociosos viudos han pedido varias veces la mano del ama en los albergues, pero ella hubiera preferido aceptar una bofetada antes que esas propuestas de matrimonio tan sórdidas, que sólo servían para distraerla de la gran tarea agridulce de su vida; buscar a su Muschinita. Esta tristeza suya queda elocuentemente expresada en su forma de tenerse en pie; pero ahora se vuelve hacia la torre y divisa la lucecilla en lo alto. Algo la impulsa entonces a lanzar un potente maullido que suena como si le preguntase algo a la luz. Ésta se limita a parpadear muy levemente, como no podía ser de otro modo tratándose de semejante luz. «¿Está Muschi allá arriba?», pregunta el ama. Ninguna respuesta. «Dime, querida lucecita, ¿sabes dónde está Muschi?». Ninguna respuesta. «¡Vaya descaro, no responder ni siquiera a un ama de buena familia! ¿De modo que nada?». Ninguna respuesta. El ama se aleja de la torre. La tempestad apaga la insolente y desalmada lucecita.
Nubes que pasan sobre el escenario. Esto puede valer como imagen de la más absoluta de las soledades. El ama rompe a llorar y se dispone a continuar su camino. Levanta un extremo de su falda y se seca los ojos con ella.

                                        Un teatro de variedades

¿De modo que allí ha ido a parar la Muschi? Fue vendida a un agente del teatro de variedades. Veamos a ver. En efecto, allí está en el escenario, con una lamentable faldita de lentejuelas, unos zapatos de tacón alto y puntiagudo, y medias de un rojo chillón, visibles hasta más arriba de las rodillas, y tiene que bailar para ganarse el pan. Se ha vuelto preciosa entretanto, se nota a primera vista, y además es el mejor número de todo el programa. Tiene en sí algo distinguido, cierta altivez que sólo puede provenir del linaje. Los gatos espectadores son individuos de aspecto totalmente plebeyo, con hocicos gruesos y modales bastante asquerosos. Con las patas delanteras bajan de golpe las tapas de sus jarras de cerveza y se alegran de la abúlica intrascendencia de sus gestos. Vapores mefíticos recorren el local, atendido por camareras que intentan sacar siempre el máximo provecho. Muschi está bailando, y en cuanto acaba su baile se sienta con otras bailarinas en un banco forrado de terciopelo, para dejarse admirar y celebrar tranquilamente. Mantiene su cabecita gacha, como perdida en largos y melancólicos pensamientos, mientras sus patas juguetean con los crujientes encajes de su faldita de baile. ¡Qué grandes, tristes y hermosos son sus ojos cuando los levanta! Un par de ojazos amarillos. No hay que olvidar nunca que, después de todo, son ojos de gato, aunque de la más fina y noble calidad. Un pesar inextinguible parece arder allí dentro unido a un recuerdo inextinguible. De pronto ¡puah!, desde abajo un tipo quiere aferrarle la pierna, realmente apetitosa, con sus puercas manotas. Ella le lanza un violento taconazo en pleno hocico con una de sus afiladas botas y el sinvergüenza echa a correr maullando para denunciarla ante el patrón del establecimiento. Por desgracia se trata de un íntimo amigo de éste, que se abalanza sobre Muschi y la abofetea, haciéndole saltar las lágrimas. Las camareras, deseosas de halagar al huésped, dicen que tiene razón, que esa pavita orgullosa se merecía un buen coscorrón en el morro. Muschi llora y debe bailar llorando, pero baila tan dolorosamente bien que, obedeciendo algún presentimiento, ni los más lúbricos de aquellos granujas se permiten seguirla importunando. El húmedo brillo de los ojazos de Muschi los ha intimidado muchísimo. Los gatos aúllan ¡bravo!, palmean con sus patas y lamen la cerveza derramada en las mesas. El patrón, un animalote gordo e incorregible, pone una cara importante e infinitamente divertida.



En Historias
Traducción: Juan José del Solar
 

11/17/2014

ANNE S. LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA

Hallamos este hermoso poema da  Anne Sexton, amiga suicida de Sylvia Plath:

ANNE SEXTON
LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA

 
Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
 
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
 
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
 
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose  en la playa,
en la yema de los dedos un piano, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
 
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen las piedras.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que os habéis casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
 
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las criaturas destellantes están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.

100 AÑOS SIN DELMIRA AGUSTINI (Y TRES POEMAS)

100 AÑOS SIN DELMIRA AGUSTINI



                                        CEGUERA

              Me abismo en una rara ceguera luminosa
                 Un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.

                    ¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa?
         No sé…   

         Rara ceguera que me borras el mundo,
        Estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo:
         ¡Dame tu luz y vélame eternamente el mundo!




                                   BOCA A BOCA

Copa de vida donde quiero y sueño
Beber la muerte con fruición sombría,
Surco de fuego donde logra Ensueño
Fuertes semillas de melancolía.

Boca que besas a distancia y llamas
En silencio, pastilla de locura
Color de sed y húmeda de llamas...
¡Verja de abismos es tu dentadura!

Sexo de un alma triste de gloriosa;
El placer unges de dolor; tu beso,
Puñal de fuego en vaina de embeleso,
Me come en sueños como un cáncer rosa...

Joya de sangre y luna, vaso pleno
De rosas de silencio y de armonía,
Nectario de su miel y su veneno,
Vampiro vuelto mariposa al día.

Tijera ardiente de glaciales lirios,
Panal de besos, ánfora viviente
Donde brindan delicias y delirios
Fresas de aurora en vino de Poniente...

Estuche de encendidos terciopelos
En que su voz es fúlgida presea,
Alas del verbo amenazando vuelos,
Cáliz en donde el corazón flamea.

Pico rojo del buitre del deseo
Que hubiste sangre y alma entre mi boca,
De tu largo y sonante picoteo
Brotó una llaga como flor de roca.

Inaccesible... Si otra vez mi vida
Cruzas, dando a la tierra removida
Siembra de oro tu verbo fecundo,
Tú curarás la misteriosa herida:
Lirio de muerte, cóndor de vida,
¡Flor de tu beso que perfuma al mundo!



Delmira Agustini (Explosión)




11/13/2014

Broch: Cuatro sonetos sobre el problema metafísico...

Hermann Broch: Cuatro sonetos sobre el problema metafísico del conocimiento de la realidad




I. Maldición de lo relativo
¿Siento el asombro? ¿Se asombra mi yo?
De qué frontera vienes tú,
Pensamiento, ¡profundísima casualidad!
Me balanceo en el espacio de la muerte.

Vociferante y eterno, Ahasvero.
Equilibrio que oscila, como imagen frenética,
Ciega es la costa que te quiebra,
Palabra contemplativa en el mar del pensamiento,

Espejo irónico del hundimiento más infinito…
Pero, mira, la palabra quiere revelarse
Como proporción sonriente de una señal suspendida

Y en el sentimiento de formas infinitas
Debo, cobarde, permitir que me salve una fulguración de mundos,
Como si yaciera en unos brazos femeninos.


II. Eros triste
De nuevo debemos experimentarnos en el sentimiento
E inclinar mutuamente nuestros labios
Y humillar nuestras pobres soledades
Para que busquen juntas lo eterno.

De la dualidad de nuestra vida cotidiana ha de surgir
La unidad del todo, los esfuerzos más humanos
Y la espera sosegada en las jerarquías de Dios,
Que en el sentimiento quiere mostrarse presintiendo.

Pero tímidamente se desatan de nuevo las manos
Que se juntaron para tal trascendencia,
Y estremeciéndonos desatamos los miembros enredados como los de los animales:

Sabemos ya en el placer que somos intercambiables
Y un azar procedente de los altibajos
De la simetría entretejida en el meandro eterno de Eros.


III. El cómico
Los cráneos escupen seriamente palabras en el aire,
Seriamente se logra así la inteligencia;
El espacio vacío se enmadera a diario
Y yo cuelgo dentro, solo y sin nombre:

La imagen de la vida se desliza en el círculo más lejano
Y no es espantosa ni cómica, no:
El tiempo del mundo está lejos —¡Ea!, qué infinitamente pequeña
Emana la frialdad vacía de su gesto de cine.

¡Dónde está lo sagrado en una noche así!
¡Dónde está la salvación del bostezo angustiado!
Oh, mujer, te grito desde mi anhelo de mundos,

Oh, que la profundidad de tu aliento pliegue con calma la noche:
Así, me inclino sumiso sobre tus patas
Y en mi fiebre caen frías obscenidades.



IV. Niveles del éxtasis
Deben besarse de nuevo nuestros labios,
Lo que los conceptos nos asesinan continuamente:
Vivencia, ser-yo, mundo, se ha vuelto durante mucho tiempo abstracto,
Vislumbrando algo hermoso, sólo podemos conocer

Y conociendo buscamos un yo, siempre oculto,
Que sólo tiene el poder de borrar fronteras,
Que eleva el oscuro placer a lo creativo
Del puro éxtasis de una mañana jamás lograda:

En él la unidad puede desplegarse en el todo
Y una dualidad formar el mundo de Dios…
Cercano en el buscar pero eternamente alejado…

La fuerza del origen hace señas con manos suaves.
Ondea una cinta de primavera, y nos quiere devolver
El olvidado sueño del país de la infancia.


1913



En mitad de la vida 
Igitur, 2007. Poesía completa (Zúrich 1953, edición Erich von Kahler)
Trad.: Montserrat Armas y Rafael-José Díaz
Foto: Alice von Kahler, USA, ca. 1940s

11/09/2014

"Dime de que acusas a un judío y te diré de que eres culpable”

Recomendamos leer las impresiones del Sociólogo y Profesor Roberto Alvárez López.:


Relatoría para los “Dulces Viernes”
Por: Roberto Alvarez López.

Medellín, 7-11- 2014.



ANTISEMITISMO 

“Dime de que acusas a un judío y te diré de que eres culpable”


En el Cap. 32 de la IIª Parte, toca el tema del Antisemitismo.Nos empieza diciendo, que se manifiesta de muy diversos modos, desde el desprecio burlesco hasta en los más sangrientos y refinados Pogromos. “Puede asumir diferentes aspectos: ideológico, oculto, histórico, cotidiano, fisiológico y son varias sus formas: individual, social, estatal.”….. “Dime de que acusas a un judío y te diré de que eres culpable”. p.297. Lo que más reprochamos en los demás, es lo que más nos aguijonea y molesta en nosotros. El antisemitismo y todas las formas de exclusión, refleja los defectos de los individuos, de las estructuras sociales y de los sistemas estatales. El nacionalsocialismo acusa al pueblo judío de racismo  superioridad y ansias de dominar el mundo, proyectándoles sus propios rasgos, sus prejuicios y su mediocridad. Son la búsqueda de explicaciones y cortinas de humo para sus fracasos políticos y económicos. Los estados buscan explicar sus fracasos con el judaísmo internacional. A todas las minorías y en especial a los judíos, se les ha rechazado por su físico, sus cabellos rizados, gestos, formas de comer y costumbres.  Pero históricamente se ha tenido que reconocer que estuvieron a la cabeza del mercantilismo en el salto del feudalismo al capitalismo; en la industrialización; en el desarrollo del psicoanálisis y el conocimiento de la conducta humana; en el desarrollo de la física nuclear y en las épocas revolucionarias aportaron grandes teóricos y grandes líderes, como también en las vanguardias del arte, la pintura, la música y la poesía
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